La impiedad, en contra de lo que muchos suponen relacionándola con la compasión o la lástima, es simplemente lo opuesto a la piedad, que es la reverencia debida a Dios. Piedad es espiritualidad, impiedad la falta de ella.
Es una actitud rebelde, que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador. La impiedad surge de la soberbia.
Los impíos manifiestan: su deshonestidad; su crueldad; su falsedad; son opresores; perseguidores de los piadosos; pertinaces; sin embargo, su final es tenebroso, sin esperanza; su retribución será la ira consumidora de Dios.
Sin embargo, es por los impíos que Jesús vino a morir; en base a su sacrificio, Dios está dispuesto a justificar al impío que cree en Jesús; ya en el Antiguo Testamento hay llamamientos al arrepentimiento de los impíos; el Señor declara que no desea la muerte de los impíos, sino su conversión, aunque tendrá que juzgar a los que no han querido volverse a Él.
Los creyentes son exhortados a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir de corazón para Aquel que los ha redimido y dado la esperanza bienaventurada de que serán tomados por Él al hogar paterno.
Para exaltar al autor y consumador de la FE JESUCRISTO. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.
sábado, 28 de junio de 2014
¿la gracia de DIOS, como se manifiesta? ¿y que nos enseña?
La impiedad, en contra de lo que muchos suponen relacionándola con la compasión o la lástima, es simplemente lo opuesto a la piedad, que es la reverencia debida a Dios. Piedad es espiritualidad, impiedad la falta de ella.
Es una actitud rebelde, que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador. La impiedad surge de la soberbia.
Los impíos manifiestan: su deshonestidad; su crueldad; su falsedad; son opresores; perseguidores de los piadosos; pertinaces; sin embargo, su final es tenebroso, sin esperanza; su retribución será la ira consumidora de Dios.
Sin embargo, es por los impíos que Jesús vino a morir; en base a su sacrificio, Dios está dispuesto a justificar al impío que cree en Jesús; ya en el Antiguo Testamento hay llamamientos al arrepentimiento de los impíos; el Señor declara que no desea la muerte de los impíos, sino su conversión, aunque tendrá que juzgar a los que no han querido volverse a Él.
Los creyentes son exhortados a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir de corazón para Aquel que los ha redimido y dado la esperanza bienaventurada de que serán tomados por Él al hogar paterno.
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